Presentación
El Plan de Movilidad Ciclista de Cantabria ha sido promovido por
la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno Regional de Cantabria y
su redacción fue adjudicada a AC Proyectos SL mediante concurso
público, el 23 de marzo de 2010.
El Plan de Movilidad Ciclista de Cantabria se desarrolla en el
marco de la Estrategia de Acción frente al Cambio Climático, aprobada
por el Gobierno Regional en octubre de 2008, como uno de los
instrumentos para avanzar en la “promoción de medios alternativos que
sustituyan o aminoren los desplazamientos en automóvil”.
Objetivos del Plan
La Estrategia de Acción frente al Cambio Climático del Gobierno
Regional señala como objetivos a cumplir por el Plan de Movilidad
Ciclista de Cantabria los siguientes:
- Invertir la tendencia al incremento en el uso de automóvil en
beneficio de la bicicleta.
- Crear redes funcionales para ciclistas.
- Liberar el espacio público del tráfico para recuperar un
entorno urbano ciudadano de calidad.
Estos objetivos generales se concretan en los siguientes
criterios:
- Algo más que una Red de Infraestructuras
Ciclistas.[+/-]
El PMCC debe tratar de planificar y programar el desarrollo
de todo el conjunto de elementos, materiales e inmateriales, necesarios
para promover decididamente los desplazamientos en bicicleta en
Cantabria, como alternativa al uso del automóvil. Y, en este sentido,
debe abordar, sí, la planificación y construcción de una Red Ciclista
Básica Regional, pero debe afrontar, simultáneamente y al mismo nivel,
por un lado, la consecución de unas condiciones adecuadas de seguridad
para los ciclistas en todos sus recorridos y, por otro, dadas una red y
unas condiciones de seguridad adecuadas, convencer a los ciudadanos
para que dejen el coche en el garaje y utilicen la bicicleta.
- Recuperar la cultura de la bicicleta y prestigiar
su imagen.[+/-]
Es importante precisar que el objetivo del Plan es recuperar una
práctica, el uso de la bicicleta, que hace menos de 50 años gozaba de
gran popularidad en la Región y resultaba eficaz como medio de
transporte.
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Aparcamiento en fabrica Solvay sobre el año 1955. |
- Competir con el automóvil en las distancias
medias y, asociándose al transporte público, en las largas distancias.[+/-]
La bicicleta, por sí sola no puede competir con el automóvil
para los viajes interurbanos diarios de cierta longitud (trabajo,
estudio, gestiones, compras, etc.). Debe asociarse con otro medio de
transporte motorizado y, particularmente, con el transporte público,
para competir en tiempos con el automóvil, si se pretende fomentar una
movilidad más sostenible.
- Diseñar estrategias diversas y específicas para
promover el uso de la bicicleta en los desplazamientos ciclistas
obligados (viajes al trabajo, escuela, compras, gestiones) y en los
opcionales (ocio, deporte, turismo).[+/-]
Cuando se trata de viajes obligados, es decir los
desplazamientos diarios al trabajo, la escuela, compras, gestiones,
etc., el principal factor condicionante, el que más pesa en la elección
del medio de transporte, es el tiempo, la duración del desplazamiento.
En estos desplazamientos es primordial la funcionalidad de los
recorridos, la funcionalidad de la red ciclista disponible, es decir,
que ofrezca conexiones con los destinos más demandados (centro urbano,
centros de empleo y de estudio, instituciones, equipamientos,
concentraciones de viviendas, estaciones de transporte público, etc.),
que conduzca a destino sin rodeos innecesarios, que tenga la capacidad
(anchura, etc.) y la confortabilidad (pendientes, pavimentos, etc.)
requerida, etc. Otros condicionantes como el interés del itinerario,
las instalaciones complementarias (áreas de descanso, etc.), el entorno
atravesado, su animación, etc., aunque puedan considerarse, lo son en
un segundo plano respecto a la duración del desplazamiento y a la
funcionalidad de la red.
Sin embargo, en los desplazamientos no obligados de ocio,
deporte o turismo, como la mayoría de los que se realizan en las vías
verdes existentes en la región o en algunos de los carriles bici más
conocidos (circuito de Parayas) sucede a la inversa: el tiempo pasa a
segundo plano, mientras que pasan a ser factores clave para decidir el
itinerario cuestiones como el entorno atravesado, el ambiente, el
paisaje, etc., es decir, aquellas que se consideran secundarias en los
desplazamientos cotidianos obligados.
De ahí la necesidad de considerar ambas demandas de forma
específica.
- Tender a integrar al ciclista como un usuario más
en las calzadas de las calles convencionales y de las carreteras
secundarias.[+/-]
Los carriles reservados para ciclistas no pueden llegar a todas
partes. Se justifican allí donde existe un flujo suficiente de
ciclistas. De ahí que, como sucede incluso en los países, más avanzados
en la materia (Holanda, Dinamarca, Suecia,…), los carriles bici sólo
cubren una parte muy minoritaria del viario. En gran medida, los
ciclistas deben circular por las calzadas convencionales, junto a los
automóviles. Resulta inevitable: en el viario local sería probablemente
absurdo y muy caro disponer de carriles reservados para ciclistas,
cuando la calzada está la mayor parte del tiempo muy poco ocupada.
- Red de redes o suma de redes y tramos de
transporte público adaptado[+/-]
Dado que la movilidad ciclista se genera a partir de dos tipos
diferentes de demanda, la derivada de los viajes diarios recurrentes
(trabajo, escuela, compras, gestiones) y la derivada de los
desplazamientos de ocio, turismo y deporte fuera del horario laboral,
mayoritariamente en fines de semana y festivos, se considera pertinente
prever el diseño de una red de redes estructurada con algunos tramos de
recorridos de transporte público apoyados en bicicletas de alquiler o
en formas de incorporar la bicicleta al tren o al autobús.
- La necesidad de considerar la red ciclista como
Sistema General o Local de Comunicaciones en los planes urbanísticos.[+/-]
Una buena parte de las propuestas de un Plan de Movilidad
Ciclista, en concreto, las referidas específicamente a la red de
infraestructuras ciclistas, requieren la ocupación de suelo, público o
privado, necesario para la construcción o acondicionamiento de las
mismas. La obtención del suelo o de los permisos necesarios para su
ocupación son, por tanto, cuestiones de la máxima importancia para el
desarrollo de la red ciclista. Diseñar los procedimientos más eficaces y
económicos para conseguirlo debe ser una de las tareas prioritarias
del Plan. Y, en ese sentido, las posibilidades que ofrece la redacción
del planeamiento urbanístico (planes generales, planes parciales, etc.)
aparecen como una de la mejores oportunidades para la obtención del
suelo necesario.
- La conveniencia de clasificar las distintas
ciudades y áreas urbanas según sus potencialidades ciclistas,
proponiendo distintos objetivos en función de éstas.[+/-]
Es evidente que no todas las ciudades ofrecen las mismas
potencialidades para el desarrollo de la movilidad ciclista, sobre todo
de la asociada a los viajes diarios recurrentes, que exigen una gran
funcionalidad de recorridos. Una rápida ojeada a los lugares de mayor
desarrollo de la movilidad ciclista muestra claramente, por ejemplo, la
importancia que la topografía tiene en esta potencialidad. En efecto,
el hecho de que la movilidad ciclista se base en la energía humana y
que la exigencia de ésta aumente notablemente con la pendiente, hace
difícil desarrollar una circulación ciclista relevante en el reparto
modal, allí donde las condiciones topográficas son difíciles. Ello
incluso a pesar de los importantes avances conseguidos en los
mecanismos del cambio en las bicicletas y de la esporádica construcción
de medios de desplazamiento mecánico vertical para salvar algunos
desniveles.
- Programar un despliegue escalonado del plan, con
actuaciones piloto en las áreas de mayores posibilidades que actúen
como ilustración y “tiren” del resto.[+/-]
En el marco de las consideraciones anteriores y dado que la
recuperación del uso de la bicicleta en las ciudades cántabras es un
proceso que implica actuaciones infraestructurales pero, también,
acciones de comunicación y educación, se estima que las primeras
iniciativas deberían contener elementos ejemplares que ilustren las
posibilidades de este medio de transporte y se constituyan en emblemas
del proceso.
Por ello se considera importante programar para las primeras
fases de desarrollo del Plan proyectos de promoción de la movilidad
ciclista en alguna o algunas de las ciudades, pueblos o recorridos con
mayores posibilidades o aptitudes, concentrando en ellas el esfuerzo
inicial a fin de conseguir resultados positivos en el corto y medio
plazo que sirvan de guía para el resto, operaciones piloto en las que,
simultáneamente, se ensayen y afinen los instrumentos y métodos de
trabajo.
- Fases y plazos de elaboración.[+/-]
De acuerdo con la metodología prevista, la elaboración del Plan
de Movilidad Ciclista de Cantabria se desarrollará de acuerdo con las
siguientes fases:
Fase I: Análisis y Diagnóstico de la situación actual
(duración: 3 meses desde la firma del contrato)
Fase I-C: Valoración favorable de la Fase I (duración: sin
especificar)
Fase II: Inicio de la Evaluación Ambiental
(duración: 1 mes)
Fase II-C: Valoración favorable de la Fase II (duración:
sin especificar)
Fase III: Definición de Actuaciones. Presentación del Informe
de Sostenibilidad Ambiental y de una Versión Preliminar del Plan.
(duración 6 meses)
Fase III-C: Valoración favorable de la Fase III (duración: sin
especificar)
Fase III-P: Trámite de Consultas sobre Versión Preliminar
(duración: sin especificar)
Fase IV: Definición de actuaciones. Presentación de una Versión
Provisional del Plan
(duración: 6 meses)
Fase V: Presentación de la Versión Definitiva del Plan de
Movilidad Ciclista de Cantabria
(duración: 2 meses)
